3 formas de alimentar el alma de tu matrimonio

Para crecer juntos como almas gemelas, usted y su cónyuge deben cuidarse mutuamente, y cuidar su matrimonio, a nivel espiritual. Si no trabajan juntos para alimentar sus almas, su conexión permanecerá en el nivel superficial, poniendo a su matrimonio en peligro de desmoronarse cuando surja la inquietud. Pero cuando te anclas espiritualmente y haces crecer la conexión de tu alma con la intención, permites que la presencia de Dios llene tu relación.

El alimento espiritual se puede obtener incorporando prácticas sencillas a su matrimonio y luego convirtiéndolas en hábitos. Cuidar el alma de tu matrimonio no tiene por qué ser aburrido, monótono o complicado; por el contrario, la sencillez con la que podemos conectarnos más estrechamente con Dios y entre nosotros es reconfortante y edificante. Incorpore cada una de estas prácticas en su matrimonio y observe cómo su relación se transforma en algo aún más hermoso de lo que ya es.

1. Hagan negocios juntos

El matrimonio tiene una forma divertida de mostrarnos cuán egoístas podemos ser a veces, solo en nuestra vida cotidiana en el hogar. Un matrimonio saludable requiere ponerse primero el uno al otro, dejar de lado ese egoísmo. Al hacer esto, comenzamos a hacer actos de servicio el uno para el otro.

Pero vaya un paso más allá: trabajar juntos como equipo para ayudar a otros en una experiencia compartida nos ayuda a profundizar nuestra conexión con nuestro cónyuge. Cuando hacemos el bien a los demás, los hechos nos sacan de nuestras propias cabezas y de nuestras propias vidas y nos dan una nueva perspectiva de lo que se siente al mostrar verdaderamente el amor de Dios al mundo. Nos convertimos en parte de algo más grande que nosotros mismos.

En muchos niveles, es gratificante tender la mano a los demás, pero también nutre nuestro matrimonio y profundiza nuestra conexión a nivel del alma. Extenderse al servicio de los demás cultiva la intimidad entre usted y su cónyuge; no solo el acto de servicio en sí mismo profundiza su vínculo, sino que el proceso de identificar y decidir a quién llenar y quién lo ayudará a vincularlo aún más.

Algunos documentos de servicio que usted y su cónyuge pueden considerar incluyen:

  • Visitar a los ancianos
  • Cuidado de los enfermos
  • Sirviendo en el hospital de niños local o sala de pediatría
  • Hacer viajes misioneros juntos
  • Voluntariado en el refugio local para personas sin hogar.
  • Hospedaje, alimentación o tutoría de estudiantes.
  • Mostrar hospitalidad y generosidad.
  • Abre tu hogar a amigos, familiares o personas necesitadas.
  • Llegar a viudas, huérfanos, padres solteros, etc.
  • Dar material o financieramente a alguien en necesidad
  • Participación en el ministerio de la penitenciaría local
  • Preparar o servir comidas

No se debe anunciar la realización de actos de servicio para otros; se puede hacer en secreto. Y a veces, tocar en secreto otra vida es más satisfactorio que transmitir tu acto al mundo. Hacer el bien en secreto profundiza la intimidad del acto, creando recuerdos especiales que atesorarán juntos en los años venideros.

2. Adoren juntos

La adoración es un tiempo dedicado a desacelerar juntos, volver a centrar sus vidas, cimentar y renovar su conexión con Dios. Cuando adoran juntos en comunidad con otros creyentes, tienen un sistema de apoyo espiritual como ningún otro. Las parejas que van juntas a la iglesia nutren el alma de su matrimonio.

Cantar, orar y aprender juntos de la Palabra de Dios revitaliza nuestro espíritu, y no hay nada como reunirse con amigos que comparten nuestras creencias. Saber que estamos entre otras parejas casadas e individuos que también son seguidores de Cristo fortalece nuestra determinación de permanecer fuertes en la fe, animándonos a medida que avanzamos en la próxima semana.

Lo alentamos a usted y a su cónyuge a encontrar un hogar en la iglesia donde puedan anclarse y establecer relaciones con otros creyentes que los edifiquen y con quienes puedan caminar su jornada espiritual. Adorar juntos puede transformar nuestro matrimonio, acercarnos a Dios y enseñarnos a amar como Él lo hace.

3. Oren juntos

Las parejas casadas son más felices cuando rezan juntas, según una investigación reciente del sociólogo Andrew Greeley. Tienen el doble de probabilidades de describir un alto nivel de romance en sus matrimonios y es aún más probable que informen una mayor satisfacción sexual en sus relaciones que las parejas que no enfatizan la oración. De hecho, la frecuencia de la oración en su matrimonio es más importante que la frecuencia del sexo para determinar la salud de su relación.

La oración nos conecta a nivel del alma, trascendiendo los lazos superficiales y estableciéndonos como verdaderas almas gemelas. Puedes estar ocupado en la iglesia y ministrar regularmente, pero si no haces tiempo para orar juntos, tu matrimonio sufrirá.

La oración requiere vulnerabilidad; algunas parejas se sienten más cómodas siendo vulnerables entre sí que otras. Si usted o su cónyuge están pasando por un momento difícil cuando se sienten incómodos al orar uno frente al otro, intente recitar el Padrenuestro o apartar un poco de tiempo cada día para orar juntos en silencio. Lo más importante es establecer y practicar ese hábito esencial, que nutre el alma, de tener comunión con Dios.

¿Están usted y su cónyuge nutriendo el alma de su matrimonio? ¿Existen otras prácticas que incorpore además de estas tres que los ayuden a acercarse más el uno al otro y a Dios? Compártelas con nosotros en los comentarios a continuación.

 

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