Cultivando un Matrimonio Feliz: ¿Cuál es el Secreto?

¿Qué imaginas cuando imaginas un matrimonio feliz? Algunas personas piensan en seguridad financiera, una casa bonita, belleza física, buena salud, carreras exitosas, una vida social próspera o estatus social. Otros imaginan una vida tranquila rodeada de comodidad, niños y familia extendida.

En realidad, el bienestar de una pareja poco tiene que ver con la riqueza material o las circunstancias externas. Si bien estas cosas pueden conducir a una vida feliz, la verdadera clave para la felicidad marital es adoptar y mantener una buena actitud juntos. Debido a que la vida puede girar en un centavo, no podemos confiar en lo externo para mantenernos felices. El verdadero trabajo es un trabajo desde dentro.

Hoy, compartimos algunas formas en que usted y su cónyuge pueden crear una actitud positiva duradera y un matrimonio feliz. ¡Vamos a sumergirnos!

Sea adaptable

Si desea que su matrimonio sea feliz, usted y su cónyuge deberán dominar la capacidad de adaptarse a sus circunstancias cambiantes, especialmente si son desagradables o están fuera de su control. Las parejas felices han aprendido a trabajar juntas para adoptar una mentalidad positiva cuando se enfrentan a problemas que escapan a su control.

La vida es impredecible; nunca se sabe lo que traerá cada día. Vivirán buenos y malos momentos juntos. Si no puede capear las tormentas y superar sus circunstancias desafortunadas, nunca encontrará la felicidad que ambos desean.

Ser adaptable significa ser capaz de cultivar la satisfacción independientemente de lo que suceda a tu alrededor. Para construir este contentamiento, trabajen juntos para cultivar una actitud positiva en su matrimonio. Haz tu mejor esfuerzo para desterrar la negatividad y concéntrate en las cosas buenas que suceden en tu vida. En última instancia, la positividad te permitirá adaptarte a la vida más fácilmente.

No sabotees tu felicidad

En nuestros años de trabajo con parejas, hemos visto tres grandes saboteadores de la felicidad una y otra vez. Piense en estos como los tres grandes prohibiciones del matrimonio:

  • culpando: Los esposos se han estado culpando el uno al otro desde que Adán culpó a Eva y Eva culpó a la serpiente. Cuando culpas a tu cónyuge, lo que realmente estás haciendo es tratar de evitar la responsabilidad de tu propia infelicidad echándole la culpa a él o ella. Y cuando su cónyuge (como era de esperar) reacciona con enojo a su acusación, desencadena un ciclo de enojo, culpa y más enojo.
  • Sientes pena por ti mismo: Cuando te revuelcas en la autocompasión, eventualmente puede consumir tu vida. Quejarse se convierte en su principal forma de comunicación entre sí y eventualmente con amigos y familiares. Los maridos que se compadecen de sí mismos hacen que sus cónyuges se sientan miserables, y las parejas que se compadecen de sí mismas hacen que sus amigos y familiares se sientan miserables. Tu matrimonio no puede ser feliz si estás atrapado en la autocompasión.
  • Resentimiento por tu esposo: Es normal sentir dolor, ira y desilusión cuando eres tratado injustamente, especialmente por tu cónyuge. Pero pensar y aferrarse a estas emociones negativas eventualmente creará resentimiento. Y cuando permites que el resentimiento prospere, crece debajo de la superficie de tu matrimonio como un cáncer.

Si alguno de estos problemas ya se ha arraigado firmemente en su vida, es posible que deba buscar asesoramiento profesional para cambiar sus patrones. Tomará algún tiempo, curación y trabajo duro para cambiar el rumbo, pero valdrá la pena. Mantenga su matrimonio libre de culpa, autocompasión y resentimiento, y estará en camino a la felicidad de por vida.

Recuerda que tu tienes el control

Usted y su cónyuge tienen el control de su felicidad porque el matrimonio en sí mismo no los hace felices. En cambio, haces feliz a tu matrimonio.

Tener expectativas poco realistas sobre el matrimonio finalmente te hará infeliz. No podemos darnos el lujo de pensar en el matrimonio como la bala mágica que resuelve todos nuestros problemas y nos hace felices por el resto de nuestras vidas. En su lugar, acepte que ambos son personas con defectos. Se necesita de ambos, con defectos y todo, para crear ese vínculo satisfactorio y de por vida que anhelas.

¿Cómo han cultivado usted y su cónyuge la felicidad en su matrimonio? Nos encantaría escuchar sus historias en la sección de comentarios a continuación.

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