Dos reglas para cultivar propiedades durante una pelea

Lo he dicho innumerables veces; los buenos luchadores son dueños de su proverbial pedazo del pastel del conflicto. Saben que la crítica es de cobardes. También son conscientes de que la culpa y la vergüenza no conduce a resultados positivos. Los buenos luchadores dan un paso audaz y admiten cuando han cometido un error.

En cualquier lucha, es importante entender que no es OMS esta mal pero que está mal lo que importa. Y los buenos luchadores lo saben. Si no tienes las herramientas que necesitas para ser dueño de tu parte del pastel, entonces esta publicación es para ti. Hay dos reglas para cultivar este tipo de propiedad, y las discutiremos hoy. Sumerjámonos.

Primera regla: discúlpate cuando lo digas en serio

La palabra excusa literalmente significa «un cuento o historia». Esto significa que las verdaderas disculpas implican una historia sobre tus errores y arrepentimientos. Cuando te disculpas a medias, prematuramente o sin un verdadero remordimiento, el arrepentimiento desaparece de inmediato. Decir «lo siento» no es suficiente. Tu corazón debe estar en ello.

Una de las decisiones más constantes que debes tomar en tu vida es saber cuándo te equivocas y ofrecer una disculpa genuina. Decir «lo siento» tiene el poder de reparar daños, reparar relaciones, calmar heridas y sanar corazones rotos. Tiene el poder de desarmar a tu cónyuge de la ira y evitar más malentendidos. Si bien una disculpa sincera no puede deshacer acciones pasadas, puede deshacer los efectos negativos de esas acciones.

Cómo decir lo siento de manera efectiva

En la superficie, disculparse parece relativamente fácil. Se trata simplemente de decir estas dos pequeñas palabras: «Lo siento». Pero disculparse efectivamente implica mucho más. Estos son algunos consejos que puede usar al decir «Lo siento». Primero, recuerda que disculparse implica las tres R.

1. Responsabilidad: «Sé que herí tus sentimientos».
2. Arrepentimiento: «Me siento terrible por lastimarte».
3. Remedio: «No lo volveré a hacer».

A menos que su disculpa contenga las tres R, su cónyuge puede sentir que falta algo.

Otra buena regla general es que tus disculpas sean breves. Disculparse una y otra vez parecerá falso. Por último, ¡evita las excusas! Cuando tratas de explicar tu error, suena como una autojustificación. Esto sólo reducirá el remordimiento.

Regla dos: Practique convertir las críticas en quejas

¿Alguna vez te has sorprendido haciendo comentarios desagradables en tu matrimonio? Todos hemos sido culpables. Las personas somos propensas a la crítica y cuando estamos enojados, irritados o frustrados, generalmente lo hacemos saber. Los comentarios críticos son combustible para una pelea. Los estudios muestran que el 96% de las veces, la forma en que inicia una conversación predice cómo termina. Cuando una discusión comienza con un comentario sarcástico, por lo general terminará mal.

Es importante recordar que las críticas y las quejas son dos comentarios muy diferentes. Los comentarios críticos casi siempre comienzan con «tú». Por otro lado, quejarse casi siempre comienza con «yo». Aquí hay ejemplos:

Críticos: «Eres tan egoísta, ¿alguna vez piensas en mis necesidades?»
Queja: «Me siento decepcionado cuando pienso que me vas a ayudar y luego dices que estás demasiado cansado».

Puede parecer un cambio sutil, pero para quien lo recibe, la diferencia entre las críticas y las quejas es como el día y la noche. Al ser dueño de sus sentimientos en lugar de proyectar sus frustraciones, ¡invita a una conversación y una resolución productivas!

Las peleas suceden. Cuando tenemos las herramientas para tener una «buena pelea», podemos terminar las cosas con una nota positiva. Si tiene en cuenta estas dos reglas: disculparse cuando lo dice en serio y practicar cómo convertir las críticas en quejas, estará en camino de encontrar una solución saludable.

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¿Qué reglas o métodos usan usted y su cónyuge para mantener sus peleas justas? ¡Estaremos encantados de saber de usted!

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