Qué hacer si eres simpatizante

«Nuestros sistemas nerviosos están diseñados para ser recogidos por los sistemas nerviosos de otras personas para que podamos experimentar a los demás como si estuvieran en sus zapatos». – Daniel Popa

¿Es usted un simpatizante natural? Si respondió que sí, probablemente se apresure a ayudar a su cónyuge u otras personas cuando lo necesiten. O, al menos, cuando crees que lo necesitan. ¿Pero lo son?

Las personas con personalidades empáticas están mucho más inclinadas a dejar que sus sentimientos las guíen que otras. Sus corazones tienen prioridad sobre sus cabezas. ¡En ciertas situaciones, este es un rasgo muy valioso para tener! Eso no es necesariamente algo malo. Cuando la gente realmente lo necesita, un simpatizante natural es justo lo que recetó el médico.

Sin embargo, cuando se trata de una relación, debe asegurarse de que su simpatía esté justificada. De lo contrario, podrías terminar asfixiando a tu pareja. Hoy, estamos discutiendo formas en que puede equilibrar su mente y su corazón, y cuándo es mejor pasar a la acción.

Enciende tu radar emocional

El desafío para los simpatizantes es detenerse y obtener primero una perspectiva objetiva. Cuando surja una situación en la que sienta que necesita ayudar, deténgase un momento y evalúe toda la situación sintonizándose con las emociones de su cónyuge. Esta acción se conoce como activar tu radar emocional.

Imagina este escenario: creciste como hija única y tus padres hicieron todo lo posible por valorarte y ayudarte, y sientes que eso es lo que tu esposo también quiere. Probablemente asumirá erróneamente que «¡lo que es bueno para mí es bueno para usted!» Pronto, te encuentras llevándole bocadillos a tu esposo sin importar si dicen que tiene hambre o no. Eliges tu ropa por la mañana para que tu esposo pueda «ayudar» con la rutina matutina. Usted «mima» a su esposo y se ocupa de todas sus necesidades.

¿Pero es eso lo que quiere su marido? Tal vez su esposo piense que es un desperdicio de comida cuando le trae bocadillos cuando no tiene hambre. Y posiblemente tus acciones puedan parecer, para decirlo sin rodeos, más molestas que útiles.

La clave aquí es detenerse y evaluar antes de apresurarse a ayudar donde no se necesita. Conéctese con las emociones centrales de su cónyuge. Debe activar su radar emocional y determinar si la persona a la que está ayudando quiere su ayuda.

Intercambia lugares con tu cónyuge

El intercambio de lugares con su cónyuge es esencial y va de la mano con la activación de su radar emocional. No nos referimos a lugares de intercambio literales, pero imagínese en sus zapatos. Probablemente conoces muy bien a tu cónyuge y también conoces sus emociones internas. ¡Usa esto para tu ventaja! Antes de apresurarte a ayudar, ponte en su lugar y determina si quiere que lo ayudes.

Los empáticos sienten muy profundamente y, a menudo, perciben el dolor de su pareja como propio. Tu propia ansiedad puede volverse abrumadora hasta que empiezas a satisfacer necesidades que no existen. Su objetivo como simpatizante es apoyarse en sus capacidades analíticas presionando el botón de «pausa» emocional y verificando los sentimientos de su pareja antes de hacer suposiciones emocionales.

En muchas situaciones, ser simpatizante está justificado, sin embargo, también hay muchas situaciones en las que no lo está. No dejes que tu corazón se apodere de tu cabeza. Con el tiempo, aprenderá cuándo se necesita realmente la simpatía y cuándo no.

Si quieres profundizar más, echa un vistazo a nuestro libro lugares de comercio. ¡Nos encantaría saber de ti en los comentarios sobre cómo mantienes tu lindo equilibrio bajo control!

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